El gran maestro Jesucristo dijo, parafraseando, una vez: “el que haga algo a alguien me lo hace a mí”. (Capitulo entero: Mateo: 25).
Teniendo lo anterior en cuenta es bueno señalar que existe un tipo de “Mal” que puede parecer inocente, ligero o hasta divertido, hablo del mal que hacemos a otras personas en forma de:
Críticas, Burlas, Desplantes, Groserías, Malas caras, Chismes, Hablar mal a las espaldas, etc.
Este tipo de maldad hacia otras personas esta por desgracia normalizado. Se practica entre compañeros, amigos e incluso familiares.
Este tipo de maldad puede crear heridas emocionales y mentales profundas en las victimas (Aunque sea a sus espaldas) y es por ello por lo que no se recomienda nada hacer este tipo de maldad a otras personas, ¿Pues te imaginas hacerle eso a un santo maestro como Jesucristo? (Él dijo que lo que hiciéramos a otros se lo hacíamos a él).
Lo siguiente es cuestión de Fe, aunque tiene “su parte” de respaldo en la psicología y biología:
Si alguien ejerce el MAL, aunque sea a nivel “ligero” como los ejemplos anteriores, ese mal se manifestará en esa persona en forma física, pues sus pensamientos y emociones se encarnan en su cuerpo.
Al insultar a otras personas se siente mucho enojo y ese enojo tensa los músculos, por ejemplo, tensa la espalda alta y cuello, y entonces tras hacerlo diariamente la persona tiene bolas de tensión en espalda y cuello a tal punto que parece tiene “una joroba” de tensión muscular y la persona comienza a verse mal pues su interior esta mal.
Todos los males que una persona puede cometer tienen repercusión en su propio cuerpo, mira atentamente la expresión facial de una persona cuando esta criticando a otra persona a sus espaldas, podrás notar que es una expresión peculiar, como “brujita malvada de Caricatura infantil”
A la larga, esa expresión de tensión fascial quedará “marcada” en el rostro de la persona y esa persona “tendrá cara de bruja malvada” ¿Ves? Nuestros males se encarnan en nosotros, como ya lo ejemplifica la historia de “el retrato de Dorian Gray”.
Esto sería lo mejor que nos podría pasar dentro de lo malo que es recibir nuestro propio MAL de regreso, pues en ocasiones el mal afecta a órganos de nuestro cuerpo y terminamos enfermando de algún órgano.
Es importante aclarar, que cuando nosotros estamos siendo víctimas del mal que alguien nos hace, nosotros podemos en ese momento DEFENDERNOS, pues la auto defensa es señal y muestra de amor propio, hay que saber defendernos de forma eficaz (Con sabiduría) para no empeorar el problema sino para poder salir de él lo más rápido posible. Defendernos o hacer el mal son cosas completamente distintas, es bueno dejar claro ese punto.
Entonces, recuerda, no hagas el mal a ningún ser vivo, ni siquiera “un mal chiquito”, pues los males se encarnan, cosechamos lo que sembramos, y nosotros queremos lo mejor en nuestras vidas ¿Verdad?
¡Bendiciones!
Escrito por el equipo de Centro Revoluciónate
Canalización del ángel Gabriel a través de técnicas de canalización de mensajes con herramientas y escritura.